Premium Módulo 13 · Trasplante renal Disponible

Complicaciones urológicas del trasplante renal

1

🎯 Objetivos de aprendizaje

Nivel: avanzado — diagnóstico, tratamiento endourológico y reconstrucción quirúrgica.

Duración estimada: 90–120 minutos, incluyendo discusión de casos clínicos.

Al finalizar la clase, el residente debería ser capaz de:

  1. Identificar los factores de riesgo preoperatorios, intraoperatorios y posoperatorios de complicaciones urológicas.
  2. Reconocer las manifestaciones de una filtración urinaria y diferenciar un urinoma de otras colecciones.
  3. Comprender la relación entre vascularización ureteral, necrosis y estenosis.
  4. Interpretar los estudios de imágenes en un injerto con hidronefrosis.
  5. Seleccionar cuándo indicar una nefrostomía, un catéter ureteral o una reconstrucción quirúrgica.
  6. Conocer las principales técnicas de rescate de la vía urinaria.
  7. Manejar las complicaciones infecciosas y obstructivas en pacientes inmunosuprimidos.
  8. Reconocer cuándo el reflujo vesicoureteral requiere tratamiento.
  9. Resolver casos clínicos complejos mediante razonamiento diagnóstico y quirúrgico.
2

🎥 Clase en video

▶
Video pendiente de carga (YouTube embebido)
3

📖 Contenido escrito

1. Introducción

Las complicaciones urológicas constituyen una causa importante de morbilidad después del trasplante renal. Aunque su frecuencia ha disminuido gracias a los avances en la procuración de órganos, las técnicas reconstructivas y el manejo posoperatorio, continúan siendo una causa potencialmente reversible de disfunción y pérdida del injerto.

Su relevancia es particular porque el riñón trasplantado suele ser el único órgano renal funcionante y se encuentra en un paciente inmunosuprimido.

Además, la denervación del injerto modifica la presentación clínica de algunas complicaciones. Una obstrucción ureteral puede manifestarse únicamente por aumento de creatinina, sin dolor cólico.

Las principales complicaciones incluyen:

  • Fístula urinaria y urinoma.
  • Necrosis ureteral.
  • Estenosis y obstrucción ureteral.
  • Linfocele y otras colecciones compresivas.
  • Hematuria y obstrucción por coágulos.
  • Infecciones urinarias.
  • Reflujo vesicoureteral.
  • Litiasis del injerto.
  • Retención urinaria y disfunción vesical.

Concepto clave

Ante una elevación inexplicada de creatinina en un receptor renal, siempre debe descartarse una causa obstructiva o una complicación de la vía urinaria.

2. Clasificación de las complicaciones

La división temporal es útil, aunque no absoluta.

ComplicaciónPresentación habitualMecanismo principal
Fístula urinariaPrecozFalla anastomótica o isquemia
Necrosis ureteralPrecozCompromiso vascular
Obstrucción tempranaDías o semanasEdema, coágulos, acodamiento o compresión
Estenosis ureteralSemanas a meses, o tardíaIsquemia y fibrosis
LinfoceleSemanas a mesesAcumulación linfática
HematuriaPrecoz o tardíaSangrado quirúrgico, infección u otras lesiones
Infección urinariaCualquier momentoFactores anatómicos, dispositivos e inmunosupresión
Reflujo vesicoureteralVariableCaracterísticas de la anastomosis y la vejiga
LitiasisHabitualmente tardíaFactores metabólicos, infecciosos o anatómicos
Retención urinariaPrecoz o tardíaObstrucción infravesical o disfunción vesical

3. Prevención: evaluación urológica pretrasplante

Una parte de las complicaciones urinarias puede anticiparse mediante una evaluación adecuada del receptor. La planificación no debe limitarse a determinar si el paciente tiene una vejiga anatómicamente presente: debe establecerse si esa vejiga es capaz de almacenar orina a presiones seguras y vaciarse adecuadamente.

Historia clínica

Investigar:

  • Etiología de la enfermedad renal crónica.
  • Antecedentes de reflujo vesicoureteral.
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Litiasis.
  • Obstrucción infravesical.
  • Cirugía urológica previa.
  • Vejiga neurogénica.
  • Malformaciones urinarias.
  • Hematuria.
  • Anuria prolongada.
  • Antecedentes de tumores urológicos.
  • Necesidad de cateterismo intermitente.
Evaluación anatómica y funcional

Según los antecedentes pueden requerirse:

  • Ecografía renal y vesical.
  • Medición de residuo posmiccional.
  • Uroflujometría.
  • Cistouretrografía miccional.
  • Cistoscopia.
  • Estudio urodinámico.
  • Tomografía para situaciones anatómicas específicas.

La urodinamia no es obligatoria en todos los candidatos, pero adquiere especial importancia ante vejiga neurogénica, baja complacencia, alteraciones miccionales complejas o sospecha de almacenamiento a alta presión.

Vejiga de baja capacidad

Los pacientes anúricos durante períodos prolongados pueden presentar una vejiga pequeña y poco utilizada. Debe diferenciarse entre:

  • Vejiga de baja capacidad pero complaciente: puede aumentar progresivamente su capacidad tras recuperar la producción urinaria.
  • Vejiga de baja capacidad y alta presión: puede representar un riesgo para la vía urinaria superior y el injerto.

No debe utilizarse un único valor de capacidad vesical como criterio absoluto para aceptar o rechazar una reconstrucción convencional.

Obstrucción infravesical

En hombres mayores, la hiperplasia prostática puede adquirir relevancia después del trasplante, cuando se restablece la producción de orina. Una obstrucción previamente poco sintomática puede manifestarse con retención, residuo elevado, infección o deterioro del drenaje del injerto. Debe planificarse su evaluación y tratamiento de acuerdo con el riesgo y la situación clínica.

Perla clínica

La recuperación de diuresis después del trasplante puede poner de manifiesto patologías del tracto urinario inferior que permanecían ocultas durante la anuria.

4. Bases fisiopatológicas de las complicaciones ureterales

Vascularización del uréter trasplantado

El uréter del injerto depende fundamentalmente del aporte vascular proximal que se conserva durante la procuración renal. La disección excesiva del tejido periureteral puede interrumpir pequeños vasos y comprometer la viabilidad del segmento distal. Esto explica por qué la isquemia participa tanto en la aparición de fístulas tempranas como en las estenosis posteriores.

Factores técnicos

Entre los factores potencialmente modificables se encuentran:

  • Uréter excesivamente largo.
  • Disección extensa del tejido periureteral.
  • Anastomosis bajo tensión.
  • Acodamiento ureteral.
  • Túnel muscular demasiado ajustado.
  • Lesión de la mucosa o de la pared ureteral.
  • Problemas de vascularización del polo inferior.
  • Posición desfavorable del injerto.
  • Obstrucción distal no reconocida.
Prevención durante el implante

Los principios son:

  1. Preservar el tejido periureteral, incluida la grasa peripiélica y la adventicia ureteral.
  2. Utilizar un uréter de longitud adecuada.
  3. Reseccionar tejido claramente desvitalizado.
  4. Evitar tensión y torsión.
  5. Realizar una anastomosis estanca.
  6. Garantizar el drenaje urinario.
  7. Utilizar doble J según el protocolo y las condiciones del caso.

5. Fístula urinaria y urinoma

Definición

La fístula urinaria consiste en la salida anormal de orina fuera de la vía excretora. Cuando la orina se acumula en un espacio delimitado alrededor del injerto se forma un urinoma. Es una complicación especialmente importante en las primeras semanas después del trasplante.

Etiología
  • Falla de la anastomosis ureterovesical: defectos de sutura, tensión o problemas técnicos.
  • Isquemia y necrosis ureteral: la pérdida de vascularización puede ocasionar necrosis parcial o completa del uréter distal.
  • Obstrucción distal: el aumento de presión intraluminal puede favorecer la salida de orina por una zona vulnerable.
  • Lesión de la pelvis renal o del uréter: puede originarse durante la procuración, la cirugía de banco o el implante.
Manifestaciones clínicas
  • Aumento del débito por el drenaje quirúrgico.
  • Salida de líquido claro por la herida.
  • Disminución de la diuresis por Foley.
  • Dolor o distensión en fosa ilíaca.
  • Colección periinjerto.
  • Aumento de creatinina.
  • Fiebre o infección de la colección.

Una filtración importante puede producir elevación de creatinina sérica por reabsorción de componentes urinarios, además de comprometer el funcionamiento del injerto.

Diagnóstico

Ecografía. Permite identificar una colección líquida, evaluar su tamaño y su relación con el injerto. Sin embargo, no siempre permite diferenciar urinoma, linfocele o seroma.

Creatinina del líquido de drenaje. Es uno de los estudios más útiles. Una concentración claramente superior a la sérica sugiere que el líquido contiene orina. No existe una relación numérica única aplicable a todos los escenarios, porque la interpretación depende de la función renal, la dilución y el tiempo de evolución.

Estudios contrastados. Pueden incluir:

  • Cistografía, si se sospecha una filtración vesical.
  • Pielografía anterógrada.
  • Estudios tomográficos con fase excretora cuando sean apropiados.
  • Estudios de medicina nuclear seleccionados.

La pielografía anterógrada puede ser particularmente útil cuando se coloca una nefrostomía, porque permite identificar la localización y extensión de la filtración.

Tratamiento: ¿cuándo conservador y cuándo quirúrgico?

La decisión depende de cuatro variables:

  1. Magnitud de la filtración.
  2. Viabilidad del uréter.
  3. Existencia de obstrucción.
  4. Presencia de infección o colección significativa.

Filtración pequeña, sin necrosis evidente. Puede considerarse tratamiento mediante descompresión urinaria y drenaje, con vigilancia estrecha. Las herramientas incluyen sonda vesical, catéter doble J, nefrostomía percutánea y drenaje de urinoma. La elección depende de la localización y de la posibilidad de obtener un drenaje efectivo.

Filtración importante o persistente. Debe sospecharse una falla anatómica relevante. La necrosis ureteral, una dehiscencia extensa o una filtración que no se controla con derivación urinaria pueden requerir reconstrucción quirúrgica.

Necrosis ureteral. La reparación debe utilizar tejido viable. Puede ser necesario resecar el segmento isquémico y realizar nueva ureteroneocistostomía, ureteroureterostomía o pieloureterostomía.

Alerta quirúrgica

Colocar un doble J en un uréter necrótico no corrige la causa de la filtración.

6. Necrosis ureteral

La necrosis ureteral merece considerarse como una entidad específica porque determina la estrategia reconstructiva.

Mecanismo

La interrupción del aporte vascular puede generar necrosis del uréter distal. El compromiso puede ser parcial o extenderse hacia segmentos proximales. La necrosis puede manifestarse inicialmente mediante una filtración urinaria y posteriormente asociarse a estenosis.

Factores predisponentes
  • Disección excesiva.
  • Pérdida de tejido periureteral.
  • Lesión de vasos del polo inferior.
  • Uréter demasiado largo.
  • Compromiso de perfusión del injerto.
  • Lesiones durante la procuración.
Diagnóstico

La sospecha puede surgir por una fístula persistente o una colección urinaria precoz. La extensión real del tejido desvitalizado puede no quedar completamente definida mediante imágenes. En determinados casos es necesario evaluar directamente la viabilidad ureteral durante la exploración quirúrgica.

Principios del tratamiento
  • No conservar tejido claramente necrótico.
  • Evitar anastomosis bajo tensión.
  • Reconstruir con segmentos bien vascularizados.
  • Seleccionar una técnica alternativa cuando la longitud restante es insuficiente.
  • Asegurar drenaje urinario y control de infección.

La elección entre reimplante vesical, ureteroureterostomía y pieloureterostomía depende de la longitud viable y de la anatomía del receptor.

7. Obstrucción ureteral y estenosis del injerto

La obstrucción de la vía urinaria constituye una de las complicaciones urológicas más relevantes del trasplante renal, tanto por su frecuencia como por la posibilidad de deterioro irreversible de la función del injerto si no se reconoce oportunamente. Es fundamental diferenciar dos situaciones:

  • Obstrucción ureteral temprana: puede ser transitoria o secundaria a un problema mecánico corregible.
  • Estenosis ureteral establecida: implica una reducción persistente del calibre, generalmente asociada a fibrosis o isquemia.
Etiología de la obstrucción temprana
  • Edema de la anastomosis ureterovesical.
  • Coágulos intraluminales.
  • Acodamiento del uréter.
  • Compresión por hematoma o linfocele.
  • Anastomosis excesivamente estrecha.
  • Túnel muscular compresivo.
  • Litiasis preexistente del injerto.
  • Problemas relacionados con el catéter doble J.
Etiología de la estenosis tardía
  • Isquemia ureteral: el mecanismo más importante en numerosas estenosis distales.
  • Fibrosis anastomótica: cicatrización que reduce progresivamente el calibre.
  • Compresión extrínseca persistente: linfocele, fibrosis o colecciones.
  • Lesión ureteral previa: manipulación, reconstrucciones o procedimientos endourológicos.
  • Alteraciones inflamatorias o infecciosas: pueden contribuir en determinados casos.
Clasificación anatómica

La localización condiciona el tratamiento.

LocalizaciónConsideración reconstructiva
Anastomosis ureterovesicalReimplante o tratamiento endourológico seleccionado
Uréter distalReimplante vesical o utilización del uréter nativo
Uréter medioReconstrucción según longitud viable
Uréter proximalUreteroureterostomía o pieloureterostomía seleccionada
Estenosis extensaReconstrucción compleja con tejido alternativo

También es necesario describir si la estenosis es corta o larga, completa o parcial, única o múltiple, y si existe tejido ureteral viable.

Presentación clínica

A diferencia de la obstrucción de un riñón nativo, la estenosis del injerto puede cursar sin cólico renal. La presentación habitual puede incluir:

  • Elevación progresiva de creatinina.
  • Disminución de diuresis.
  • Hidronefrosis detectada en ecografía.
  • Infección urinaria.
  • Deterioro funcional sin síntomas específicos.

En ocasiones el diagnóstico se realiza durante controles rutinarios.

Perla clínica

La ausencia de dolor no disminuye la importancia de una hidronefrosis asociada a deterioro funcional.

Diagnóstico

Ecografía. Es el estudio inicial. Permite identificar dilatación pielocalicial, colecciones y otras alteraciones del injerto. Sin embargo, no toda dilatación representa una obstrucción significativa: puede existir dilatación residual o relacionada con reflujo, especialmente en vejigas distendidas.

Evaluación vesical. Antes de concluir que existe una estenosis, debe verificarse la permeabilidad de la sonda (si está colocada), el volumen vesical, el residuo posmiccional, la existencia de retención y la posibilidad de reflujo.

Renograma diurético. Puede aportar información funcional sobre el drenaje, aunque su interpretación es más difícil cuando la función del injerto está deteriorada.

Pielografía anterógrada. Permite definir el nivel de obstrucción, la longitud de la lesión y la posibilidad de paso del contraste. Es particularmente útil cuando se ha colocado una nefrostomía.

Estudios tomográficos. Pueden identificar litiasis, compresión extrínseca o alteraciones anatómicas complejas.

¿Cuándo colocar una nefrostomía?

La nefrostomía percutánea es una herramienta fundamental para descomprimir la vía urinaria del injerto. Debe considerarse especialmente ante:

  • Obstrucción con deterioro significativo de función renal.
  • Obstrucción asociada a infección.
  • Imposibilidad de drenaje retrógrado.
  • Estenosis compleja.
  • Necesidad de definir anatómicamente la lesión.
  • Fracaso de un catéter ureteral.

En presencia de infección y obstrucción, la descompresión constituye una prioridad urgente, junto con el tratamiento antimicrobiano y el soporte clínico.

Tratamiento endourológico

Las alternativas incluyen dilatación con balón, endoureterotomía en casos seleccionados y colocación de catéteres ureterales. Su éxito depende de la longitud de la estenosis, el tiempo de evolución, el grado de fibrosis, la etiología isquémica, la localización y los tratamientos previos.

Las estenosis cortas y no completamente obliterativas pueden ser mejores candidatas a tratamiento endourológico que las estenosis largas o recurrentes. El tratamiento endourológico no debe repetirse indefinidamente cuando existe una lesión anatómica que requiere reconstrucción.

Reconstrucción quirúrgica de la estenosis
  • Nueva ureteroneocistostomía: puede ser adecuada ante una estenosis distal cuando existe suficiente uréter viable para alcanzar la vejiga sin tensión.
  • Ureteroureterostomía: permite utilizar el uréter nativo del receptor. Puede ser especialmente útil cuando el uréter del injerto no alcanza la vejiga o cuando una reconstrucción vesical directa no es conveniente.
  • Pieloureterostomía: puede indicarse cuando el uréter del injerto es muy corto, está extensamente lesionado o no resulta viable.
  • Reconstrucciones complejas: en casos excepcionales pueden requerirse otras técnicas, según la anatomía del receptor, las cirugías previas y la experiencia reconstructiva.
Caso clínico en video: estenosis ureteral del injerto

El siguiente video presenta un caso clínico de estenosis ureteral en un trasplante renal, como ejemplo de la evaluación y la toma de decisiones descritas en este apartado.

8. Colecciones periinjerto: urinoma, linfocele y hematoma

Las colecciones periinjerto pueden producir complicaciones directas o secundarias a compresión de la vía urinaria y de los vasos. Su identificación requiere considerar el momento de aparición, las características del líquido y la repercusión sobre el injerto.

Diagnóstico diferencial
CaracterísticaUrinomaLinfoceleHematoma
OrigenFiltración urinariaFuga linfáticaSangrado
ApariciónHabitualmente tempranaFrecuentemente semanas despuésHabitualmente precoz
Creatinina del líquidoSuperior a sérica, según diluciónSimilar a séricaVariable
EcografíaColección líquida, a menudo anecoicaHabitualmente líquidaEcogenicidad variable según evolución
ComplicaciónInfección, filtración persistenteCompresión ureteral o venosaCompresión y sangrado

La ecografía orienta, pero no siempre permite establecer por sí sola el tipo de colección.

Linfocele

Es una acumulación de líquido linfático relacionada con la disección de los vasos ilíacos del receptor o del tejido linfático del injerto. Puede aparecer semanas después del trasplante.

Manifestaciones:

  • Hallazgo ecográfico asintomático.
  • Compresión ureteral e hidronefrosis.
  • Edema del miembro inferior.
  • Compresión venosa.
  • Deterioro de función renal.
  • Dolor o sensación de masa.

Diagnóstico. La ecografía permite identificar la colección. En casos seleccionados puede requerirse TC para definir relaciones anatómicas. El análisis del líquido obtenido por punción ayuda a descartar urinoma e infección.

Tratamiento. El linfocele pequeño y asintomático puede observarse. El linfocele sintomático o compresivo requiere valorar drenaje. Las alternativas incluyen:

  • Drenaje percutáneo.
  • Drenaje asociado a escleroterapia en casos seleccionados.
  • Fenestración quirúrgica laparoscópica o abierta.
  • Otras técnicas dirigidas al control de la fuga linfática en centros especializados.

La aspiración aislada presenta riesgo de recurrencia y generalmente no constituye la mejor estrategia definitiva para un linfocele persistente.

Fenestración laparoscópica del linfocele

El objetivo es crear una comunicación amplia y duradera entre el linfocele y la cavidad peritoneal para permitir la reabsorción del líquido. Consideraciones técnicas:

  1. Revisar las imágenes y la relación con el injerto.
  2. Identificar la localización de los vasos y del uréter.
  3. Confirmar que la colección es un linfocele y no un urinoma o absceso.
  4. Planificar un acceso seguro.
  5. Crear una ventana peritoneal adecuada.
  6. Evitar lesiones del injerto, pedículo vascular y vía urinaria.
  7. Evaluar el riesgo de recurrencia.

Alerta quirúrgica

No debe fenestrarse una colección periinjerto sin confirmar razonablemente su naturaleza.

Hematoma periinjerto

Puede generar compresión ureteral, vascular o parenquimatosa. El manejo depende de su tamaño, crecimiento, estabilidad hemodinámica, signos de infección y repercusión sobre el injerto. No todos los hematomas requieren evacuación.

9. Hematuria después del trasplante renal

La hematuria puede ser una manifestación de complicaciones quirúrgicas, infecciosas, vasculares o neoplásicas.

Hematuria precoz

Puede relacionarse con:

  • Manipulación quirúrgica.
  • Sangrado de la anastomosis urinaria.
  • Traumatismo por sonda.
  • Coágulos en la vía urinaria.
  • Alteraciones de coagulación.
  • Lesiones del injerto.

Una hematuria leve puede resolverse espontáneamente. La hematuria intensa puede producir obstrucción por coágulos, retención y deterioro del drenaje del injerto.

Evaluación

Se deben valorar la estabilidad hemodinámica, la hemoglobina, la función renal, la permeabilidad de la sonda, la presencia de coágulos, la infección y los hallazgos ecográficos.

Tratamiento

Según la gravedad puede requerirse:

  • Vigilancia.
  • Mantener drenaje vesical adecuado.
  • Irrigación vesical cuando esté indicada.
  • Evacuación de coágulos.
  • Cistoscopia.
  • Tratamiento de la causa identificada.
Hematuria tardía

Debe investigarse la posibilidad de:

  • Infección urinaria.
  • Litiasis.
  • Neoplasia urotelial.
  • Patología prostática.
  • Lesiones vasculares posteriores a biopsia.
  • Otras enfermedades del injerto.

Concepto clave

La hematuria persistente de un receptor renal no debe atribuirse automáticamente a la inmunosupresión o al trasplante.

10. Infecciones urinarias del receptor renal

Las infecciones urinarias son especialmente importantes por la inmunosupresión y la posibilidad de afectar directamente al injerto. Los dispositivos urinarios, la diabetes, las alteraciones anatómicas y la exposición a microorganismos resistentes son factores relevantes.

Factores de riesgo
  • Inmunosupresión.
  • Sonda vesical.
  • Catéter doble J.
  • Diabetes.
  • Reflujo vesicoureteral.
  • Obstrucción urinaria.
  • Litiasis.
  • Residuo posmiccional elevado.
  • Alteraciones funcionales vesicales.
  • Antecedentes de infecciones por microorganismos multirresistentes.
Clasificación clínica
  • Bacteriuria asintomática: crecimiento bacteriano en orina sin síntomas atribuibles a infección.
  • Cistitis: infección sintomática del tracto urinario inferior.
  • Pielonefritis del injerto: infección que compromete el tracto urinario superior y puede producir deterioro funcional.
  • Urosepsis: infección urinaria asociada a disfunción orgánica potencialmente grave.
Diagnóstico

En pacientes sintomáticos debe considerarse:

  • Urocultivo.
  • Hemograma.
  • Función renal.
  • Evaluación de parámetros inflamatorios según contexto.
  • Hemocultivos ante fiebre importante, sepsis o sospecha de bacteriemia.
  • Ecografía si existe deterioro funcional, sospecha de obstrucción o evolución desfavorable.
Bacteriuria asintomática

La conducta depende del tiempo desde el trasplante, los procedimientos urológicos previstos y las características del paciente. Es importante distinguir la bacteriuria asintomática tardía de la infección sintomática.

En receptores renales estables, transcurridos más de uno o dos meses desde el trasplante, las recomendaciones contemporáneas generalmente desaconsejan el tratamiento sistemático de la bacteriuria asintomática, salvo situaciones particulares. Durante el período posoperatorio más temprano existe mayor incertidumbre y deben considerarse los protocolos locales.

Tratamiento de la infección sintomática

Debe basarse en la gravedad clínica, el tiempo desde el trasplante, los cultivos previos, la epidemiología y resistencia local, la función renal, las interacciones con inmunosupresores y la presencia de obstrucción o dispositivos. El tratamiento antimicrobiano debe coordinarse con nefrología e infectología cuando la complejidad lo requiera.

Infección asociada a obstrucción

La combinación de infección y obstrucción urinaria representa una urgencia. No es suficiente administrar antibióticos si persiste un sistema colector infectado y obstruido. Debe considerarse drenaje urgente mediante nefrostomía o catéter ureteral, según la anatomía y las posibilidades técnicas.

Alerta

Fiebre, hidronefrosis y deterioro funcional en un trasplantado deben hacer sospechar infección obstructiva hasta demostrar lo contrario.

11. Reflujo vesicoureteral del injerto

El reflujo vesicoureteral consiste en el paso retrógrado de orina desde la vejiga hacia el uréter y sistema colector del injerto. Puede observarse después de una ureteroneocistostomía, especialmente si el mecanismo antirreflujo es insuficiente.

¿Todo reflujo es patológico?

No. La presencia de reflujo aislado no implica necesariamente daño renal ni requiere corrección quirúrgica. Su importancia clínica depende de:

  • Grado de reflujo.
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Episodios de pielonefritis.
  • Función del injerto.
  • Presiones vesicales.
  • Existencia de obstrucción.
  • Alteraciones del vaciado.
Diagnóstico

La cistouretrografía miccional permite demostrar y graduar el reflujo. No debe solicitarse sistemáticamente en todos los receptores sin indicación clínica. Puede considerarse ante pielonefritis recurrente, sospecha de reflujo significativo o alteraciones anatómicas y funcionales.

Tratamiento
  • Reflujo asintomático: habitualmente observación.
  • Reflujo asociado a infecciones recurrentes: evaluar y tratar primero los factores modificables, incluyendo residuo posmiccional, obstrucción, disfunción vesical y litiasis.
  • Reflujo persistente clínicamente significativo: considerar corrección en casos seleccionados.

Las alternativas pueden incluir tratamiento endoscópico mediante agentes de abultamiento, reconstrucción de la ureteroneocistostomía o ureteroureterostomía con uréter nativo en situaciones apropiadas. El tratamiento endoscópico tiene resultados variables y no siempre resuelve los reflujos de alto grado.

Perla clínica

Antes de corregir quirúrgicamente un reflujo, debe comprobarse que la vejiga del receptor almacene y vacíe orina a presiones adecuadas.

12. Litiasis del riñón trasplantado

La litiasis del injerto presenta características particulares por su anatomía, localización y denervación.

Etiología
  • Cálculos presentes en el injerto desde la donación.
  • Hiperparatiroidismo persistente.
  • Alteraciones metabólicas.
  • Infección urinaria recurrente.
  • Estasis urinaria.
  • Cuerpos extraños.
  • Suturas o clips expuestos a la vía urinaria.
  • Estenosis ureteral.
  • Alteraciones del metabolismo del calcio y ácido úrico.
Presentación clínica

A diferencia de la litiasis del riñón nativo, puede no existir dolor cólico. Las manifestaciones pueden ser:

  • Elevación de creatinina.
  • Hematuria.
  • Infección urinaria.
  • Hidronefrosis.
  • Disminución de diuresis.
  • Hallazgo incidental.

La denervación del injerto explica parte de esta presentación atípica.

Diagnóstico
  • Ecografía: útil para identificar hidronefrosis y cálculos visibles.
  • TC sin contraste: permite definir localización, tamaño, densidad y número de cálculos.

La selección debe considerar la necesidad diagnóstica y la exposición a radiación.

Tratamiento

La elección depende del tamaño y localización del cálculo, la existencia de obstrucción, la infección, la anatomía de la reconstrucción urinaria, la función del injerto y la accesibilidad endoscópica.

  • Ureteroscopia retrógrada: puede resultar técnicamente difícil por la ubicación y orientación del meato ureteral del injerto. El uso de ureteroscopios flexibles puede facilitar el acceso.
  • Cirugía intrarrenal retrógrada: alternativa para determinados cálculos renales, siempre que el acceso a la vía urinaria del injerto sea posible.
  • Nefrolitotomía percutánea: puede utilizarse para cálculos de mayor tamaño o cuando el acceso retrógrado es desfavorable. La localización superficial del injerto puede facilitar ciertos aspectos del acceso, pero exige una planificación cuidadosa para evitar lesiones intestinales y vasculares.
  • Litotricia extracorpórea: puede considerarse en casos seleccionados según tamaño, localización y posibilidad de eliminación de fragmentos.
Litiasis obstructiva infectada

Es una urgencia urológica. La prioridad es:

  1. Reanimación y evaluación de sepsis.
  2. Antibióticos apropiados.
  3. Descompresión urgente.
  4. Tratamiento definitivo de la litiasis después de controlar la infección.

13. Retención urinaria y disfunción del tracto urinario inferior

La recuperación de la diuresis después del trasplante puede revelar trastornos del vaciado que antes tenían poca expresión clínica.

Causas
  • Hiperplasia prostática obstructiva.
  • Estenosis uretral.
  • Disfunción del detrusor.
  • Vejiga neurogénica.
  • Retención relacionada con anestesia y medicamentos.
  • Coágulos.
  • Alteraciones anatómicas previas.
Consecuencias sobre el injerto
  • Elevación de presión vesical.
  • Reflujo.
  • Hidronefrosis.
  • Infección urinaria.
  • Deterioro del drenaje ureteral.
  • Riesgo para una anastomosis reciente.
Diagnóstico

Evaluación clínica, ecografía vesical, residuo posmiccional, uroflujometría cuando corresponda y estudios urodinámicos seleccionados.

Tratamiento

El manejo depende de la causa. Puede incluir:

  • Drenaje vesical.
  • Tratamiento farmacológico de la obstrucción prostática.
  • Cateterismo intermitente.
  • Corrección de estenosis uretral.
  • Tratamiento quirúrgico de obstrucción infravesical en pacientes seleccionados.

Perla clínica

Un paciente trasplantado con hidronefrosis y creatinina elevada no siempre tiene una estenosis ureteral; puede presentar retención vesical.

14. Reconstrucción quirúrgica de rescate

Este apartado integra los conocimientos de la clase de reconstrucción urinaria con el tratamiento de las complicaciones.

¿Cuándo abandonar el tratamiento endourológico?

Debe considerarse una reconstrucción definitiva ante:

  • Estenosis extensa.
  • Obstrucción completa.
  • Necrosis ureteral.
  • Fístula persistente.
  • Recurrencia después de tratamiento endourológico.
  • Anatomía desfavorable.
  • Necesidad de mantener drenajes prolongados sin solución definitiva.

La decisión depende del estado del paciente, la función del injerto y la experiencia del equipo.

Evaluación preoperatoria

Antes de reconstruir debe conocerse:

  • Localización de la lesión.
  • Longitud de uréter viable.
  • Anatomía de la pelvis renal.
  • Posición del injerto.
  • Relación con vasos ilíacos.
  • Capacidad y función vesical.
  • Estado del uréter nativo.
  • Presencia de infección.
  • Cirugías previas.
Selección de la técnica
SituaciónAlternativa a considerar
Fístula distal con uréter proximal viableNueva ureteroneocistostomía
Estenosis distal cortaEndourología seleccionada o reimplante
Uréter corto y uréter nativo viableUreteroureterostomía
Necrosis extensa del uréter del injertoPieloureterostomía con uréter nativo
Linfocele compresivoDrenaje o fenestración, según caso
Anatomía vesical complejaReconstrucción individualizada
Principios quirúrgicos

La reparación debe cumplir los mismos principios de la reconstrucción primaria: tejido viable, adecuada vascularización, anastomosis sin tensión, ausencia de torsión y drenaje efectivo. Una cirugía de rescate añade dificultades: fibrosis, adherencias, proximidad del pedículo vascular y alteración de los planos anatómicos. La planificación mediante imágenes y la disponibilidad de técnicas alternativas son fundamentales.

Cirugía abierta, laparoscópica y robótica

La reconstrucción abierta sigue siendo una opción importante, especialmente en situaciones urgentes o con anatomía compleja. La laparoscopia y la cirugía robótica pueden utilizarse en centros experimentados para reconstrucciones seleccionadas. La elección del abordaje no debe anteponerse a la seguridad vascular y urinaria del injerto.

Concepto clave

El éxito de una reconstrucción de rescate depende más de la selección correcta de la técnica y de la viabilidad tisular que del abordaje utilizado.

4

🔑 Diez conceptos fundamentales

  1. La evaluación urológica pretrasplante permite anticipar complicaciones anatómicas y funcionales.
  2. La preservación de la vascularización periureteral es fundamental para prevenir fístulas y estenosis.
  3. La fístula urinaria temprana puede deberse a falla anastomótica o necrosis ureteral.
  4. La creatinina del líquido de una colección es una herramienta importante para diferenciar urinoma de linfocele.
  5. La obstrucción ureteral del injerto puede manifestarse sin dolor.
  6. La nefrostomía permite descomprimir la vía urinaria y estudiar su anatomía.
  7. Las estenosis extensas o recurrentes pueden requerir reconstrucción quirúrgica.
  8. El linfocele puede producir compresión ureteral y vascular.
  9. La infección urinaria asociada a obstrucción requiere drenaje urgente.
  10. El tratamiento de las complicaciones debe preservar la función del injerto y considerar la anatomía particular del receptor.
5

📋 Algoritmos de manejo

Algoritmo A. Manejo de la fístula urinaria

Sospecha de filtración urinaria → ecografía + creatinina del líquido + evaluación clínica → determinar magnitud, localización, infección y viabilidad ureteral.

  • Filtración limitada, uréter viable → descompresión urinaria ± drenaje de la colección y vigilancia estrecha.
  • Necrosis, dehiscencia extensa o fracaso del drenaje → revisión quirúrgica y reconstrucción con tejido viable.
Algoritmo B. Hidronefrosis y deterioro funcional del injerto

Deterioro funcional + hidronefrosis → evaluar vejiga, permeabilidad de dispositivos, infección y grado de obstrucción. ¿Obstrucción significativa con repercusión clínica?

  • No confirmada → completar la evaluación funcional y anatómica; seguimiento según evolución.
  • Sí → descomprimir cuando corresponda, especialmente si existe infección o deterioro importante; definir localización, longitud y causa; luego tratamiento endourológico seleccionado o reconstrucción definitiva.
6

🧠 Casos clínicos

Caso 1. Fístula urinaria en el quinto día posoperatorio

Paciente de 54 años, receptor de trasplante renal de donante fallecido. La cirugía se realizó mediante ureteroneocistostomía de Lich-Gregoir con catéter doble J. En el quinto día posoperatorio presenta disminución de la diuresis por Foley y aumento progresivo del débito de un drenaje periinjerto, con líquido claro. Creatinina sérica: 2,1 mg/dL. Creatinina del líquido de drenaje: 24 mg/dL. La ecografía muestra una colección de 7 cm próxima a la anastomosis ureterovesical.

Preguntas para discutir:

  1. ¿Cuál es el diagnóstico más probable?
  2. ¿Qué importancia tiene la relación entre creatinina del drenaje y creatinina sérica?
  3. ¿Qué estudios permitirían localizar la filtración?
  4. ¿Qué condiciones permitirían intentar tratamiento conservador?
  5. ¿Cuándo indicarías exploración quirúrgica?
  6. ¿Qué reconstrucción realizarías si encontrás necrosis del uréter distal?
Ver discusión

La concentración elevada de creatinina en el líquido, junto con la colección y la disminución de diuresis vesical, es altamente sugestiva de una filtración urinaria. Debe establecerse si se trata de una falla anastomótica limitada o de una necrosis ureteral.

La derivación urinaria y el drenaje pueden resultar apropiados para determinadas filtraciones limitadas. La presencia de necrosis extensa o de una dehiscencia importante favorece la necesidad de reconstrucción quirúrgica.

Caso 2. Hidronefrosis a los tres meses del trasplante

Paciente de 62 años, trasplantado hace tres meses. Creatinina basal: 1,4 mg/dL. Consulta por elevación progresiva a 2,8 mg/dL. No presenta fiebre ni dolor. Ecografía: hidronefrosis moderada del injerto y vejiga poco distendida. El Doppler muestra perfusión conservada. Se coloca nefrostomía y la pielografía anterógrada identifica una estenosis distal de aproximadamente 2 cm.

Preguntas para discutir:

  1. ¿Cuál es el mecanismo etiológico más probable?
  2. ¿Qué ventajas ofrece la nefrostomía?
  3. ¿Qué datos necesitás antes de intentar una dilatación?
  4. ¿Cuándo indicarías reconstrucción quirúrgica?
  5. ¿Cómo decidirías entre reimplante y ureteroureterostomía?
Ver discusión

La estenosis distal puede relacionarse con isquemia y fibrosis anastomótica. La nefrostomía permite descomprimir y evaluar la anatomía.

Una estenosis corta puede ser candidata a tratamiento endourológico en determinados casos. La recurrencia, la fibrosis extensa o la anatomía desfavorable justifican valorar reconstrucción definitiva.

Caso 3. Colección periinjerto y edema de miembro inferior

Paciente de 46 años, trasplantado hace seis semanas. Presenta edema progresivo del miembro inferior ipsilateral y aumento de creatinina. La ecografía muestra una colección de 11 cm próxima al injerto, con compresión ureteral. Se realiza punción diagnóstica: la creatinina del líquido es similar a la sérica y el cultivo es negativo.

Preguntas para discutir:

  1. ¿Cuál es el diagnóstico más probable?
  2. ¿Qué estructuras puede comprimir la colección?
  3. ¿Cuál sería la primera estrategia terapéutica?
  4. ¿Qué alternativas existen si recurre?
  5. ¿Cuándo considerarías fenestración laparoscópica?
Ver discusión

El cuadro es compatible con un linfocele sintomático. La compresión ureteral puede explicar la hidronefrosis y el deterioro funcional, mientras que la compresión venosa puede contribuir al edema del miembro inferior.

El drenaje percutáneo y las estrategias para prevenir recurrencia deben seleccionarse según anatomía y evolución. La fenestración laparoscópica constituye una alternativa en linfocele persistente o recurrente.

Caso 4. Infección urinaria con obstrucción

Paciente de 58 años, trasplantado hace nueve meses. Presenta fiebre de 39 °C, escalofríos, hipotensión y deterioro de función renal. La ecografía muestra hidronefrosis del injerto. El urocultivo previo había identificado una enterobacteria multirresistente.

Preguntas para discutir:

  1. ¿Cuál es la prioridad terapéutica?
  2. ¿Es suficiente iniciar antibióticos?
  3. ¿Qué métodos de drenaje urinario considerarías?
  4. ¿Cuándo realizarías el tratamiento definitivo de la obstrucción?
Ver discusión

Se trata de una sospecha de infección urinaria obstructiva con sepsis. La prioridad es reanimación, tratamiento antimicrobiano apropiado y descompresión urgente del sistema colector.

La corrección definitiva de la causa obstructiva debe planificarse después de controlar la infección y estabilizar al paciente.

7

✅ Autoevaluación

  1. ¿Cuál es una causa importante de fístula urinaria temprana?

    • A. Rechazo crónico.
    • B. Isquemia y necrosis ureteral.
    • C. Hiperparatiroidismo.
    • D. Estenosis de arteria ilíaca.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  2. ¿Qué estudio ayuda a diferenciar urinoma de linfocele?

    • A. PSA sérico.
    • B. Creatinina del líquido de la colección comparada con la sérica.
    • C. Uroflujometría.
    • D. Cistoscopia sistemática.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  3. ¿Qué conducta es prioritaria ante hidronefrosis e infección grave del injerto?

    • A. Observar 48 horas.
    • B. Sólo antibióticos orales.
    • C. Antibióticos, reanimación y descompresión urgente.
    • D. Biopsia renal inmediata.
    Ver respuesta

    Correcta: C. Un sistema colector infectado y obstruido requiere drenaje, no sólo antibióticos.

  4. ¿Cuál es una presentación posible de estenosis ureteral del injerto?

    • A. Cólico intenso obligatorio.
    • B. Elevación de creatinina sin dolor.
    • C. Siempre hematuria.
    • D. Siempre fiebre.
    Ver respuesta

    Correcta: B. La denervación del injerto explica la ausencia de dolor.

  5. ¿Cuál es una alternativa reconstructiva ante necrosis extensa del uréter del injerto?

    • A. Conservar el tejido necrótico.
    • B. Pieloureterostomía con uréter nativo adecuado.
    • C. Sólo colocar Foley.
    • D. No tratar la filtración.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  6. ¿Qué colección puede causar edema ipsilateral e hidronefrosis por compresión?

    • A. Linfocele.
    • B. Quiste renal nativo pequeño.
    • C. Divertículo vesical aislado.
    • D. Hidrocele.
    Ver respuesta

    Correcta: A.

  7. ¿Todo reflujo vesicoureteral del injerto requiere corrección?

    • A. Sí, siempre.
    • B. No; depende de infecciones, repercusión y función vesical.
    • C. Sólo si existe hematuria.
    • D. Sí, con nefrectomía.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  8. ¿Qué particularidad dificulta el diagnóstico de litiasis del injerto?

    • A. Siempre se acompaña de anuria.
    • B. La denervación puede evitar el cólico típico.
    • C. No puede observarse por ecografía.
    • D. No produce hematuria.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

8

📚 Bibliografía

Las cifras de incidencia, las recomendaciones sobre bacteriuria asintomática y los resultados comparativos de las técnicas reconstructivas deben contrastarse con la evidencia reciente y con el protocolo del programa de trasplante.

← Volver al módulo Clase anterior: Complicaciones vasculares del trasplante renal