Premium Módulo 13 · Trasplante renal Disponible

Evaluación del donante vivo

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🎯 Objetivos de aprendizaje

  1. Comprender por qué la seguridad del donante es el objetivo principal.
  2. Comprender cómo se organiza el estudio del potencial donante.
  3. Comprender qué aspectos médicos y psicosociales deben evaluarse.
  4. Comprender cómo estudiar la función renal.
  5. Comprender cómo valorar proteinuria, hematuria, HTA y factores metabólicos.
  6. Comprender cómo estudiar la anatomía renal y vascular.
  7. Comprender cómo decidir qué riñón extraer.
  8. Comprender qué situaciones pueden contraindicar o modificar la donación.
  9. Comprender la importancia del consentimiento informado.
  10. Comprender la necesidad de seguimiento del donante a largo plazo.
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📖 Contenido escrito

1. Una cirugía diferente a cualquier otra

El trasplante renal de donante vivo tiene una particularidad excepcional: operamos a una persona sana que no obtiene un beneficio médico directo de la cirugía. El donante acepta una nefrectomía para mejorar la salud de otra persona.

Proteger al donante

El principio fundamental de todo el proceso es proteger al donante. El objetivo de la evaluación es determinar si puede donar minimizando el riesgo físico y psicosocial inmediato y futuro. La necesidad del receptor nunca debe justificar aceptar un riesgo desproporcionado para el donante.

2. ¿Qué debemos demostrar antes de aceptar un donante?

Antes de la nefrectomía deberíamos poder responder cinco preguntas:

  1. ¿La decisión de donar es realmente libre y voluntaria?
  2. ¿El donante está suficientemente sano para someterse a una cirugía mayor?
  3. ¿Puede vivir previsiblemente con seguridad con un solo riñón?
  4. ¿El riñón que vamos a extraer es adecuado para el receptor?
  5. ¿La anatomía permite realizar la nefrectomía y el trasplante con un riesgo aceptable?

Estos principios incluyen evaluación médica y psicosocial, función renal adecuada, ausencia de enfermedades transmisibles y factibilidad técnica e inmunológica.

3. La evaluación debe hacerse por etapas

No tiene sentido comenzar solicitando los estudios más complejos e invasivos. El estudio debe avanzar progresivamente:

  1. Evaluación inicial.
  2. Descartar contraindicaciones evidentes.
  3. Confirmar función renal adecuada.
  4. Evaluación psicosocial.
  5. Compatibilidad donante-receptor.
  6. Estudio anatómico y vascular.
  7. Evaluación anestésica.
  8. Revisión multidisciplinaria final.

Esta secuencia lógica evita procedimientos innecesarios, especialmente invasivos.

4. Primera pregunta: ¿quiere realmente donar?

La donación debe ser libre, consciente, voluntaria, informada y sin coerción. El potencial donante debe comprender qué implica la cirugía y poder retirarse del proceso.

La evaluación psicosocial busca detectar:

  • Presión familiar.
  • Coerción.
  • Expectativas irreales.
  • Alteraciones cognitivas.
  • Problemas emocionales relevantes.
  • Motivaciones económicas.
  • Dificultades para comprender el procedimiento.
  • Ausencia de una decisión verdaderamente autónoma.

El donante no debe estar sometido a presiones externas ni buscar recompensas materiales.

Concepto clave

Ser compatible no convierte a una persona en donante. Primero debe querer donar libremente.

5. Consentimiento informado

El consentimiento no debería ser simplemente la firma de un formulario antes de la cirugía. Es un proceso que comienza durante la evaluación. El donante debe conocer:

  • Riesgos generales de una cirugía.
  • Riesgos específicos de la nefrectomía.
  • Posibilidad de complicaciones.
  • Consecuencias de vivir con un solo riñón.
  • Necesidad de controles posteriores.
  • Impacto potencial a largo plazo.
  • Posibilidad de que el receptor tenga complicaciones.
  • Posibilidad de que el injerto fracase.

Debe informarse incluso la posibilidad de pérdida del injerto del receptor y la necesidad de seguimiento médico prolongado del donante.

Perla

El donante debe aceptar donar un riñón, no comprar con su donación la garantía de que el receptor se cure.

6. Historia clínica

La evaluación médica debe ser completa. Debemos investigar:

  • Antecedentes renales.
  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Enfermedades sistémicas.
  • Infecciones.
  • Litiasis.
  • Hematuria.
  • Proteinuria.
  • Neoplasias.
  • Enfermedades hereditarias.
  • Antecedentes familiares de enfermedad renal.
  • Cirugías previas.
  • Tabaquismo.
  • Medicación.
  • Embarazo y antecedentes obstétricos cuando corresponda.

Especial importancia tiene conocer la causa de la ERC del receptor, sobre todo cuando existe posibilidad de enfermedad renal hereditaria.

7. Evaluación de la función renal

Este es uno de los pilares de la selección. No alcanza con preguntar "¿tiene creatinina normal?". Queremos estimar: ¿cuál es la función renal actual y qué reserva renal tendrá esta persona después de donar?

La evaluación inicial incluye creatinina y estimación de la tasa de filtrado glomerular, profundizando la medición cuando resulte necesario. En situaciones seleccionadas se contemplan estudios isotópicos y valoración diferencial de ambos riñones.

La decisión debe considerar:

  • Edad.
  • Sexo.
  • TFG.
  • Albuminuria/proteinuria.
  • Presión arterial.
  • Diabetes y riesgo metabólico.
  • Antecedentes familiares.
  • Enfermedades sistémicas.
  • Riesgo renal futuro.

Concepto clave

No queremos demostrar solamente que el donante tiene buena función renal hoy. Queremos estimar que conservará una función renal adecuada durante el resto de su vida.

8. Los dos riñones no siempre funcionan igual

Cuando existe asimetría renal o una diferencia relevante entre ambos riñones puede ser necesario estudiar la función diferencial. Esto introduce un principio fundamental: cuando sea posible, debemos dejarle al donante el mejor riñón.

Se propone seleccionar para la nefrectomía el riñón de menor función cuando existe una diferencia funcional relevante. Pero la función no es el único elemento: también debemos considerar la anatomía vascular y urinaria.

9. Proteinuria y albuminuria

La presencia de proteínas en orina puede ser un marcador de enfermedad renal subyacente. Por eso el potencial donante debe evaluarse para albuminuria, proteinuria y alteraciones del sedimento. Una alteración persistente obliga a investigar su causa antes de aceptar la donación.

El principio es claro: el donante debería tener riñones normales, función adecuada y no presentar proteinuria o alteraciones del sedimento sugestivas de nefropatía.

10. Hematuria microscópica

La hematuria no debe ignorarse simplemente porque el donante esté asintomático. Una hematuria persistente puede relacionarse con litiasis, infección, patología urológica, enfermedad glomerular o neoplasia, por lo que debe investigarse antes de aceptar la donación. Corresponde una evaluación adicional ante hematuria microscópica persistente.

Perla clínica

En un donante vivo no buscamos explicar solamente una anomalía: debemos demostrar que esa anomalía no representa un riesgo futuro significativo.

11. Presión arterial

La presión arterial merece una evaluación cuidadosa. No debemos basarnos necesariamente en una única medición de consultorio. Cuando existen valores limítrofes, sospecha de hipertensión, discordancia entre mediciones u otros factores de riesgo, puede ser útil realizar monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA), que resulta más informativo que una única determinación en consultorio.

La hipertensión debe analizarse en conjunto con: edad + función renal + albuminuria + daño de órgano blanco + riesgo cardiovascular global.

12. Obesidad y riesgo metabólico

El IMC aislado tampoco cuenta toda la historia. Debemos buscar hipertensión, alteración glucémica, albuminuria, dislipidemia, apnea del sueño, enfermedad cardiovascular, hígado graso/metabólico y antecedentes familiares. La obesidad debe analizarse junto con las comorbilidades metabólicas asociadas, y el estilo de vida saludable debe formar parte del asesoramiento del donante.

13. Infecciones y enfermedades transmisibles

El donante debe ser evaluado para evitar transmitir una infección al receptor inmunosuprimido. La evaluación debe contemplar las infecciones relevantes según epidemiología, antecedentes, procedencia, exposición y protocolos del programa. Además, una infección activa puede aumentar el riesgo quirúrgico del propio donante.

La orina debe estar libre de infección al momento de la donación y la bacteriuria debe tratarse previamente.

14. Evaluación oncológica

También debemos minimizar el riesgo de transmisión de una neoplasia. El estudio incluye antecedentes personales, antecedentes familiares, examen físico, screening correspondiente a edad, sexo y riesgo, y estudio dirigido cuando exista alguna sospecha. La evaluación de segunda fase contempla específicamente tamizaje oncológico y estudios adicionales individualizados.

15. Evaluación cardiovascular y anestésica

Aunque el donante esté sano, será sometido a una cirugía mayor bajo anestesia general. Debe evaluarse riesgo cardiovascular, capacidad funcional, antecedentes, examen físico, ECG y estudios adicionales según riesgo, riesgo respiratorio, riesgo trombótico y antecedentes anestésicos.

No todos los donantes requieren una batería extensa de estudios cardiológicos. La evaluación debe individualizarse según riesgo.

16. Compatibilidad donante-receptor

La evaluación no termina en el riñón. También debemos establecer la relación inmunológica entre donante y receptor. Conceptualmente debemos conocer: grupo ABO, HLA, anticuerpos anti-HLA, sensibilización del receptor y crossmatch. El objetivo es conocer el riesgo inmunológico y establecer si el trasplante puede realizarse directamente o requiere una estrategia específica.

17. Angio-TC: el mapa del cirujano

Una vez que sabemos que el donante puede ser candidato, necesitamos conocer con precisión la anatomía. El estudio de imágenes debe permitir evaluar:

Parénquima
  • Tamaño.
  • Simetría.
  • Lesiones.
  • Cicatrices.
  • Masas.
Arterias
  • Número.
  • Origen.
  • Arterias accesorias.
  • Bifurcaciones precoces.
  • Calibre.
  • Anomalías.
Venas
  • Número.
  • Longitud.
  • Variantes.
  • Tributarias.
  • Anatomía relevante para la nefrectomía.
Vía urinaria
  • Sistema colector.
  • Duplicaciones.
  • Dilataciones.
  • Anomalías.

La angio-TC permite caracterizar detalladamente parénquima, vascularización y vía urinaria.

18. ¿Qué riñón debemos extraer?

Esta es una decisión quirúrgica central. La regla conceptual debería ser: primero protegemos al donante, después facilitamos el trasplante. Por eso debemos integrar:

  • Función renal diferencial.
  • Anatomía vascular.
  • Anatomía urinaria.
  • Complejidad de la nefrectomía.
  • Factibilidad del implante.

Cuando existe una diferencia funcional relevante, generalmente interesa preservar para el donante el riñón con mejor función.

19. ¿Por qué históricamente se prefiere muchas veces el riñón izquierdo?

Cuando ambos riñones son equivalentes funcional y anatómicamente, el riñón izquierdo suele presentar una ventaja quirúrgica: una vena renal más larga, que puede facilitar la cirugía de banco y la anastomosis venosa en el receptor.

Pero "izquierdo" no significa automáticamente "riñón a extraer". La decisión debe individualizarse.

20. ¿Las arterias múltiples contraindican la donación?

No necesariamente. La presencia de arterias múltiples, determinadas variantes venosas o duplicación del sistema colector puede aumentar la complejidad técnica, pero no constituye por sí sola una contraindicación absoluta. La decisión debe integrar experiencia del equipo, posibilidad de reconstrucción y seguridad del donante y receptor.

Perla quirúrgica

La anatomía compleja no significa automáticamente "no donar"; significa que debemos saber exactamente qué anatomía tenemos antes de operar.

21. ¿Cuándo debemos detener la evaluación?

Si durante las primeras etapas aparece una condición que hace inaceptable la donación, no tiene sentido continuar sometiendo al paciente a estudios innecesarios. Este enfoque secuencial —screening inicial, evaluar si existe una contraindicación relevante y, según corresponda, detener/estudiar específicamente/reevaluar o continuar la evaluación— está expresamente recomendado como forma de proceder.

22. La decisión final no es individual

La aceptación del donante no debería depender exclusivamente del cirujano que realizará la nefrectomía. Participan: Nefrología, Urología/Cirugía de trasplante, Anestesiología, Psicología/Psiquiatría, Inmunología, Infectología cuando corresponde, Cardiología u otras especialidades cuando sean necesarias, y el equipo de trasplante.

La decisión final debe equilibrar: seguridad del donante + calidad del órgano + riesgo del receptor + factibilidad técnica.

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🔑 Conceptos clave

  1. El donante es una persona sana.
  2. Su seguridad es la prioridad del proceso.
  3. La donación debe ser libre, consciente e informada.
  4. No basta con una creatinina normal: debemos estimar el riesgo renal futuro.
  5. Proteinuria, albuminuria y hematuria requieren una valoración adecuada.
  6. HTA, obesidad y factores metabólicos deben interpretarse dentro del riesgo global.
  7. La angio-TC permite planificar la nefrectomía y el posterior implante.
  8. Las variantes vasculares no contraindican automáticamente la donación.
  9. Cuando existe asimetría funcional, debemos priorizar dejar al donante el riñón más favorable.
  10. La evaluación continúa después de la cirugía mediante seguimiento a largo plazo.
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📋 Algoritmo práctico del donante vivo

Persona que desea donar:

1. ¿La decisión es libre, informada y voluntaria?
  • No → no continuar.
  • Sí → continuar evaluación.
2. Historia clínica + examen físico + evaluación psicosocial 3. ¿Existe enfermedad que implique un riesgo inaceptable?
  • Sí → detener / tratar / reevaluar según situación.
  • No → continuar.
4. Evaluar función renal

TFG + albuminuria/proteinuria + sedimento ± función diferencial.

5. Evaluar riesgo futuro

HTA + diabetes/metabolismo + obesidad + antecedentes familiares + riesgo cardiovascular.

6. Screening infeccioso y oncológico 7. Compatibilidad donante-receptor

ABO + HLA + anticuerpos + crossmatch.

8. Estudio anatómico (angio-TC / imagen vascular)

Arterias + venas + parénquima + vía urinaria.

9. Elegir riñón a extraer

¿Cuál deja al donante en mejores condiciones? ¿Ese riñón puede trasplantarse con seguridad?

10. Evaluación anestésica + revisión multidisciplinaria

Donante apto

Al completar estos diez pasos, el equipo puede determinar si la persona está en condiciones de donar minimizando el riesgo físico y psicosocial, inmediato y futuro.

Checklist del residente

Antes de aceptar un donante vivo debería poder responder:

  • ☐ ¿Quiere donar libremente?
  • ☐ ¿Comprende los riesgos?
  • ☐ ¿Puede retirarse del proceso?
  • ☐ ¿Tiene función renal adecuada?
  • ☐ ¿Tiene albuminuria/proteinuria?
  • ☐ ¿Tiene hematuria?
  • ☐ ¿Tiene HTA o riesgo metabólico?
  • ☐ ¿Existe riesgo de enfermedad renal hereditaria?
  • ☐ ¿Existe infección transmisible?
  • ☐ ¿Existe riesgo oncológico relevante?
  • ☐ ¿Es inmunológicamente compatible?
  • ☐ ¿Cómo son las arterias renales?
  • ☐ ¿Cómo son las venas?
  • ☐ ¿Cómo es la vía urinaria?
  • ☐ ¿Existe diferencia funcional entre ambos riñones?
  • ☐ ¿Qué riñón debemos dejarle al donante?
  • ☐ ¿Qué riñón vamos a extraer?
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💡 Tips & Tricks

Perla para el residente

En el receptor podemos aceptar determinados riesgos porque tratamos una enfermedad grave. En el donante el umbral es diferente: partimos de una persona sana y nuestra primera obligación es que continúe sana después de donar.

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🧠 Caso clínico interactivo

Contenido pendiente de carga Caso clínico progresivo orientado a toma de decisiones.
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✅ Autoevaluación

  1. ¿Cuál es el principio fundamental de la evaluación del donante vivo?

    • A. Obtener el mejor riñón posible para el receptor.
    • B. Proteger al donante.
    • C. Reducir el tiempo quirúrgico.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  2. Una creatinina sérica normal es suficiente para aprobar la función renal del donante:

    • A. Sí.
    • B. No.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  3. ¿La evaluación psicosocial forma parte del estudio?

    • A. Sí.
    • B. Solamente si el donante no es familiar.
    Ver respuesta

    Correcta: A.

  4. Si ambos riñones son adecuados pero uno presenta menor función, conceptualmente deberíamos:

    • A. Dejar al donante el de menor función.
    • B. Priorizar preservar para el donante el riñón más favorable, integrando función y anatomía.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  5. Dos arterias renales constituyen automáticamente una contraindicación:

    • A. Sí.
    • B. No.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  6. ¿Qué debe estudiar la imagen preoperatoria?

    • A. Solamente las arterias.
    • B. Parénquima, arterias, venas y vía urinaria.
    • C. Solamente el tamaño renal.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

  7. ¿El consentimiento termina con la firma de un formulario?

    • A. Sí.
    • B. No, es un proceso de información y decisión voluntaria.
    Ver respuesta

    Correcta: B.

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📚 Bibliografía

Links pendientes de carga Referencias a KDIGO, EAU Guidelines, publicaciones científicas, consensos y documentos propios de Urocuyo.
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