La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para permitir una actividad sexual satisfactoria.
Es muy frecuente y su prevalencia aumenta con la edad, pero no debe considerarse simplemente una consecuencia normal del envejecimiento.
La erección requiere una adecuada interacción entre:
Por este motivo, una alteración vascular, neurológica, hormonal, anatómica o psicológica puede afectar la función eréctil.
La evaluación inicial se basa fundamentalmente en:
Puede utilizarse el cuestionario IIEF-5 para valorar la función eréctil y cuantificar su severidad.
Primero deben identificarse y tratarse factores modificables.
Los inhibidores de la PDE5 constituyen habitualmente el tratamiento farmacológico inicial:
Si no existe respuesta o están contraindicados pueden considerarse:
Los inhibidores de PDE5 no deben asociarse con nitratos debido al riesgo de hipotensión grave.
La disfunción eréctil comparte numerosos factores de riesgo con la enfermedad cardiovascular y puede constituir una oportunidad para detectar factores vasculares y metabólicos no diagnosticados.
Ante un paciente con DE no debemos pensar solamente en "dar sildenafil". Hay que investigar por qué presenta disfunción eréctil.
La Andrología no estudia solamente la función sexual. Integra función eréctil y eyaculatoria, reproducción, función hormonal y enfermedades del aparato genital masculino.
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